La utilización de fuentes
radiactivas y radiaciones ionizantes ha contribuido al desarrollo de la actual
tecnología espacial.
Los radioisótopos han
sido una importante fuente de energía en el espacio desde
1961. Los reactores nucleares también han contribuido en los viajes
espaciales, se han usado para la propulsión de los cohetes espaciales.
La gran cantidad de
energía que emiten los radioisótopos, es transformada para generar corriente
eléctrica que alimenta de energía eléctrica a: los instrumentos de las naves de
exploración espacial y satélites; los equipos robóticos de misiones no
tripuladas a planetas exteriores del sistema solar; los equipos eléctricos y
electrónicos de medida y transmisión de datos a la tierra.
Las baterías eléctricas
funcionan gracias a pequeñas fuentes radioactivas con plutonio 238, cobalto 60
o estroncio 90. Son de tamaño muy reducido y pueden funcionar sin ninguna
operación de mantenimiento durante años.
La fuentes de energía de
fisión nuclear para los viajes espaciales ha sido usada principalmente por
Rusia, sin embargo, tanto Rusia como Estados Unidos están desarrollando nuevos
y más poderosos diseños. La energía nuclear se ha usado como sustituta de los
cohetes químicos en las últimas fases de lanzamiento de los cohetes espaciales.
El calor de
desintegración del plutonio-238 ha impulsado muchos vehículos espaciales y ha
contribuido al éxito de las misiones espaciales. Entre los vehículos espaciales
se encuentran Apolo, Pioneer, Vikingo, Voyager, Galileo, Cassini, Rover
Curiosity (el laboratorio científico de Marte) y entre las misiones espaciales
están Rosetta con su sonda Philae y
New Horizonts.

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